Excelente artículo: Diario El
Tiempo - Bogotá
Lo que pasa en Venezuela tenía
que llegar y llegó, así sea que todavía falte lo peor. Por desgracia, el
Castrochavismo será recordado como autor de un milagro económico a la inversa,
de los que se registran tan pocos en el devenir de los pueblos.
1.-Convertir en país miserable al
más rico de América no es hazaña de todos los días. Habiendo tanta pobreza en
tantas partes, en pocas tiene que pelear la gente, a dentelladas, por una bolsa
de leche, por una libra de harina o por un pedazo de carne.
2.-Convertir en despojos una de
las más organizadas, pujantes y serias empresas petroleras del mundo no es
cualquier tontería.
3.-Llevar a la insolvencia una
nación ante las líneas aéreas, los proveedores comerciales y los que
suministran material quirúrgico y hospitalario no es cosa que se vea cualquier
día.
4.Y arruinar el campo y la
industria, el comercio y los servicios, la generación eléctrica, la ingeniería,
la banca y las comunicaciones es tarea muy dura, cuando se recuerda que la
sufre el país que tiene las mayores reservas petroleras del mundo.
En esa frenética carrera hacia el
desastre, el gobierno Castro-chavista tuvo que proceder a la eliminación
paulatina de todas las libertades, al sacrificio del pensamiento y la
conciencia, a la ruina de las instituciones, del periodismo, de los partidos,
de la universidad, de los gremios, de los sindicatos. Pues todo se ha cumplido
tras el designio implacable de los ancianos inspiradores del sistema, Fidel y
Raúl Castro, que una vez más han demostrado su audacia, su carencia total de
consideración y respeto por los valores más caros de la especie humana, pero
también su falta absoluta de talento.
Llevar a Venezuela a la ruina
total es matar su propia fuente de subsistencia. Y es lo que han hecho,
moviendo los resortes del fanatismo más
imbécil, de los odios más cerriles, de los desquites más torpes.
Nicolás Maduro tiene poca
inteligencia y un pobre tacto político que exhibe en cualquiera de sus
discursos. Pero al fin de cuentas es un pobre rehén de los intereses
inconfesables de la clase corrupta que ha llevado a Venezuela a su perdición.
Si ese títere fuera libre, hasta de sus menguadas condiciones de estadista
pudiera esperarse algún acto de rectificación, algún gesto de apaciguamiento,
alguna voluntad de comprender el desastre y de corregirlo. Pero Maduro es el
primer esclavo de las pasiones atroces que dominan en Venezuela. Los
saqueadores de esa gran nación no están dispuestos a que nadie ensaye el menor
examen de su conducta. En los antros del delito se pierde todo, empezando por
el pudor.
El régimen de Venezuela se va a
caer, porque se tiene que caer. No podría subsistir sino amordazando totalmente
al pueblo, imponiendo cartillas de racionamiento, levantando un paredón, como
el del Che Guevara en La Cabaña. Y no están dadas las condiciones para que el
mundo soporte estas afrentas. Con una Cuba le basta a América. El pueblo está
en las calles, dispuesto a hacerse matar. Y lo están matando. La juventud
estudiantil, que sabe cerrados los caminos del porvenir, le apuesta a cualquier
cosa, menos al continuismo cobarde. Los empresarios lo perdieron todo hace
rato. No tienen cuentas para hacer. Y los paniaguados del sistema ven con
horror que el sistema ya no tiene mercados para comprar sus conciencias.
Y ante esta catástrofe, el
presidente Santos no ofrece más que su silencio perplejo. Porque, si sigue
ofendiendo a ese pueblo, tendrá un enemigo formidable. Y si ofende a Maduro, se
le cae el proceso de paz. Esa es la consecuencia del primero de sus actos
torpes, el de tomar por nuevo mejor amigo a un tirano despreciable. Y el de
montar un proceso que llama de paz sobre los hombros caducos de unos patriarcas
en su ocaso.
Fernando Londoño Hoyos!!!!
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"HUID DEL PAÍS DONDE UNO
SOLO EJERZA TODOS LOS PODERES: ES UN PAÍS DE ESCLAVOS
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